Sociedad

CEPR: La OEA cometió un ‘gran error de codificación’ en su análisis sobre elecciones en Bolivia

El centro de investigación señala que es una “falla garrafal” que refuta de nuevo las afirmaciones de la OEA de que un fraude afectó los resultados electorales en octubre de 2019.

Una nota del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR, por sus siglas en inglés) advierte de un “gran error de codificación” en el análisis que realizó la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las elecciones de octubre del año pasado en Bolivia, que desembocó en la tesis del “fraude” tras la victoria del entonces presidente Evo Morales.

Ello “demuestra otra falla garrafal en ese análisis, lo que refuta nuevamente las afirmaciones de la OEA de que un fraude afectó los resultados electorales”, señala la entidad en su página web, indicando que el “error” fue revelado la semana pasada, cuando Irfan Nooruddin, politólogo contratado por la OEA, publicó los datos de su trabajo por primera vez.

David Rosnick, economista del CEPR se encargó de revisar la información del politólogo de la Universidad de Georgetown en Washington DC, e identificó que “las marcas de tiempo estaban ordenadas alfanuméricamente, en lugar de cronológicamente. Este fue un error vital para el análisis de la OEA, ya que sus alegaciones de un ‘cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares’ dependían de la cronología de cuándo se informaron los votos”, complementa la nota de prensa.

La auditoría realizada por la OEA es el sostén de la tesis del “fraude” en los comicios del 20 de octubre del año pasado, que sin duda fue el tiro de gracia para la renuncia de Morales, el 10 de noviembre, en medio de un clima de asfixia por las protestas cívicas, un motín de la Policía y la sugerencia de las Fuerzas Armadas para que presentara su dimisión.

La OEA y el gobierno transitorio de Jeanine Áñez han defendido la auditoría y criticaron al CEPR en otras oportunidades por sus informes que van en contra de los resultados del análisis del organismo internacional. En junio, el CEPR ya acusó a la OEA de haber “tergiversado” los datos y evidencia hallados en su auditoría para reforzar su tesis de una “manipulación intencional” en las elecciones de Bolivia.

Ahora, el CEPR asegura que “en su informe final de auditoría sobre las elecciones, la OEA indicó que las tendencias observadas en el conteo rápido inicial también podían apreciarse en el conteo oficial; cuando esta conclusión está basada en marcas de tiempo ordenadas incorrectamente”.

El economista Rosnick indica, al respecto, que “la OEA no tenía una cronología real del conteo de votos de Bolivia, a pesar de que hizo acusaciones sobre un cambio en la tendencia de los votos a lo largo del tiempo que sugería la existencia de un fraude”.

Y para demostrarlo hace una explicación técnica. “El error de codificación significa que cada día va de ’01:00 a.m.’ a ’12:59 p.m’, lo que significa, por ejemplo, que Nooruddin consideró actas con una marca de tiempo de ’01.00 p.m.’ antes que las actas marcadas con la hora ’01:01 a.m.’ el mismo día (21 de octubre). Esto hace imposible que Nooruddin y la OEA hayan podido analizar adecuadamente las tendencias de la votación a lo largo del tiempo”.

El CEPR remarca que pese a la revelación de este “gran error”, Gerardo de Icaza, director del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral de la OEA, respaldó el trabajo de Nooruddin, con un mensaje en Twitter. “@irfannooruddin es uno de los mejores estadísticos electorales del mundo. Sus hallazgos sobre las recientes elecciones bolivianas se mantienen a pesar de las afirmaciones sesgadas y neófitas que optaron por ignorar los hechos”.

En apoyo al CEPR, Jack Williams, investigador electoral del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), sostuvo que “es más que sorprendente ver que estos datos salieran a la luz tan tarde y con múltiples errores, pero tampoco es tan sorprendente dado que hasta el momento nadie ha podido replicar el análisis de Nooruddin”.

El coautor del análisis de los resultados electorales de Bolivia publicado por el blog Monkey Cage de The Washington Post, en febrero de 2020, subrayó, según la nota del CEPR, que “es lamentable que hayan pasado ocho meses hasta publicar el código estadístico con errores tan básicos, incluso cuando otros investigadores y periodistas solicitaban los datos para determinar cómo el análisis de la OEA alcanzó las conclusiones a las que llegó”.

“Este increíble error dice mucho sobre la integridad del trabajo de la OEA en el seguimiento de las elecciones y de su capacidad para determinar si el fraude o las irregularidades podrían haber afectado los resultados”, complementó Williams.

Siempre según el artículo de la página del CEPR, Rosnick exigió respuestas. “Que la OEA continúe defendiendo su análisis de las elecciones bolivianas, en lugar de reconocer sus errores ― o admitir su deshonestidad en el sentido de que no tenía pruebas para afirmar que un fraude cambió los resultados de las elecciones de Bolivia ― demanda una rendición de cuentas. Los representantes políticos de Estados Unidos y de otros países miembros de la OEA deberían exigir respuestas”.

“Los países miembros también podrían querer evaluar si se está dando un buen uso a sus aportaciones monetarias a la OEA”, aseveró Rosnick, “la OEA se ha negado a responder a las preguntas de miembros del Congreso de Estados Unidos y de los medios de comunicación sobre su análisis de las elecciones bolivianas y su papel en allanar el camino para un golpe militar en Bolivia. Todo este tiempo parecía obvio que tenían algo que ocultar, y ahora estamos comenzando a ver más pruebas de que la OEA nunca podría defender sus acusaciones en contra de las elecciones de Bolivia de 2019”.

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