El crimen de Ronal, librecambista: una sentencia, el dolor de una madre y la lucha por la verdad
Mercedes llora la pérdida de su hijo Ronal Crespo Vidal, asesinado por Anderson Gutiérrez, quien le robó 60 mil dólares. La familia sospecha que más personas estuvieron involucradas en el delito y pide que continúe la investigación.

El 1 de marzo comenzó la pesadilla para la familia Crespo Vidal. Mercedes, una mujer de la tercera edad, no puede aceptar que su hijo Ronal haya sido arrebatado de su vida de manera tan violenta. Ese día, él fue baleado en la cabeza, y aunque luchó en terapia intensiva, falleció el 4 de marzo. La condena al autor material, Anderson Gutiérrez Sánchez, quien fingió ser su “amigo”, fue un paso hacia la justicia, pero no el final. La familia pide que la investigación continúe, pues creen que hay más personas involucradas. Un único pedido resuena en ellos: justicia.
Ronal Crespo Vidal, el menor de seis hermanos, tenía 43 años y se dedicaba al librecambio en Montero, a unos 50 minutos de la ciudad de Santa Cruz. Vivía con su madre, Mercedes, con quien compartía su día a día, desde el desayuno. Para ella, su partida ha sido un golpe tan fuerte que siente que le han quitado una parte de su vida, y no puede resignarse. Tanto Mercedes como sus hijos —Justino, Leny, Rimber, Sonia y Giovanna—, al igual que el resto de la familia, no pueden entender cómo alguien puede quitarle la vida a otro por “ambición” y mantenerse tan indiferente, sin mostrar el más mínimo arrepentimiento.

Anderson Gutiérrez, de 20 años, fue sentenciado el martes 11 de marzo a 30 años de prisión en el penal de Palmasola, la máxima pena aplicable en Bolivia, luego de una audiencia de procedimiento abreviado. En su declaración ampliatoria, aseguró que asesinó a Ronal para apoderarse del dinero que llevaba consigo, alrededor de 60 mil dólares, con la intención de invertirlo en un negocio que consistía en adquirir y vender motos, entre otras cosas. Atribuyó su acto a la “ambición”. No mostró signos de arrepentimiento ni conmoción, pues relató los hechos como si fueran algo trivial, mientras estaba frente a dos de los hermanos de la víctima, abogados y autoridades.
Juan de Dios Castro, abogado de la familia Crespo Vidal, informó a OPINIÓN que, durante la audiencia, la autoridad jurisdiccional le formuló preguntas a Anderson, entre ellas: “¿Cometió usted el delito? ¿Acepta someterse a un juicio abreviado? ¿Lo hace de manera voluntaria?”. A todas esas interrogantes, la respuesta fue afirmativa. Además, el Ministerio Público presentó pruebas suficientes que demostraron su autoría en el asesinato. La sentencia fue ejecutoriada, lo que significa que el condenado no puede interponer ningún otro recurso para anular o modificar el fallo. A través de su abogada, Anderson intentó que su reclusión se cumpliera en el Centro de Readaptación Productiva de Montero (CEPROM), pero la parte contraria solicitó que fuera en Palmasola.
El jurista señaló que esto marca el cierre de una etapa, pero no de la investigación, ya que no se descarta la participación de otras personas. Por ello, solicitarán la reconstrucción de los hechos, así como pericias telefónicas. Además, comentó que se citó a declarar a varias personas, entre ellos dos hombres que anteriormente habían amenazado a Ronal y que mantenían cierta cercanía con Anderson, así como a aquellos que tuvieron contacto con el sentenciado antes, durante y después del asesinato. La madre del condenado, Mary Sánchez J., también está siendo investigada y, actualmente, se encuentra con detención domiciliaria y derecho al trabajo por presunto encubrimiento. El Gobierno Autónomo Municipal de San Pedro, en Santa Cruz, la apartó de su cargo como responsable de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia y de los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIM).
En el marco de la continuidad de las investigaciones, el viernes 14 de marzo se llevó a cabo el desprecintado del vehículo de Ronal. Sin embargo, para la familia, el proceso fue parcial, ya que denuncian que la cinta de seguridad estaba rota cerca de una de las puertas posteriores antes de que llegaran el fiscal y el notario, lo que les generó dudas. Además, no se encontraron dentro del automóvil ni el arma de fuego ni un bolso mencionado en el cuaderno de investigaciones, ni el dinero que la víctima solía guardar en su auto, lo que lleva a la familia a solicitar que se aclare esta inconsistencia.
EL ASESINO PLANEÓ TODO UNA SEMANA ANTES
Anderson planeó el crimen al menos una semana antes. Le había comentado a Ronal que una tía quería cambiar divisas. Ambos se conocieron en marzo de 2023, cuando la abuela del ahora sentenciado le pidió a Anderson que cambiara dólares en la plaza de Montero. Desde entonces, según su testimonio, mantuvieron comunicación, realizando diversas transacciones por unos 30 mil dólares, presuntamente provenientes de la venta de un lote heredado. Para Juan de Dios Castro, esta relación hizo que Ronal no sospechara en ningún momento de quien consideraba un “amigo”.
El 1 de marzo, Ronal salió de su hogar a bordo de su vagoneta. Mercedes también se disponía a salir, rumbo a la casa de su otro hijo, por lo que Ronal se ofreció a llevarla. En el trayecto, recogieron a Anderson, quien se subió en la parte posterior del vehículo. Se dirigieron primero hacia la plaza, donde el librecambista descendió para retirar más dinero de una entidad financiera. Toda la plata estaba en su mochila negra, ubicada en el asiento del copiloto. Mercedes vio la mochila, pero no sabía qué cantidad contenía. De hecho, incluso los familiares creen que la suma supera los 60 mil dólares. Después de dejar a Mercedes en la casa de su familiar, Ronal y Anderson continuaron el viaje solos.
LA TRAMPA: EL SUPUESTO ENCUENTRO CON UNA TÍA
Anderson le dijo a Ronal que se encontrarían con su tía. Se dirigieron hacia una comunidad apartada denominada Naicó. Una vez estacionados y mientras esperaban la llegada del supuesto familiar, Ronal comenzó a bolear (acullicar), sacando su bolsa de hoja de coca. Fue en ese momento cuando, de manera sorpresiva, Anderson, que se encontraba en el asiento trasero del vehículo, sacó de la mochila que llevaba un revólver y le disparó en la cabeza. El autor aprovechó para inclinarse hacia adelante, tomar la mochila con el dinero y dejó el arma de fuego dentro del vehículo. Vació el contenido de la mochila de la víctima, la desechó y colocó los billetes en la suya. Además, ya tenía preparada una polera para cambiarse, lo cual hizo de inmediato, pues todo estaba planeado.
LA HUIDA Y LOS CONTACTOS EN SU TRAYECTO
Escapó del lugar y, en su huida, abordó un minibús de la línea 27, pidiéndole al conductor que lo llevara hasta la ciudad de Santa Cruz. Sin embargo, el chofer le respondió que conocía a alguien que podría hacer ese servicio. Según su testimonio, dejó inconsciente a Ronal, pero se presume que, aún herido, el librecambista logró levantarse. Bajó de su vehículo en busca del agresor, pero al no encontrarlo, subió nuevamente y arrancó, con la intención de pedir auxilio. No logró controlarlo y terminó estrellándose contra la puerta de una vivienda.
Anderson, mientras se dirigía hacia la parada de esa línea, vio el auto accidentado, pero continuó su camino. Más adelante, subió a otro vehículo con destino a Santa Cruz. En el trayecto, según su relato, contactó a su hermana y le pidió que le preparara un bolso con ropa. También se comunicó con un radio móvil, a quien solicitó que llevara su maleta hasta el Aeropuerto Internacional de Viru Viru. Mientras tanto, alquiló un automóvil de lujo por un día, pagando 500 dólares como garantía y 700 bolivianos por la renta. No tuvo problemas para hacerlo, ya que anteriormente había alquilado un auto para viajar a Samaipata con un amigo, quien fue citado a declarar por su vinculación, de alguna manera, con el caso. Con ese vehículo, se dirigió al terminal aéreo, donde recogió su equipaje. Intentó comprar un pasaje a Cochabamba, pues planeaba adentrarse al Trópico para esconderse y evadir a la justicia, pero al no encontrar boleto, optó por viajar por tierra por la antigua carretera hacia Cochabamba.
LA CAPTURA: ¿DESCANSABA O LE BLOQUEARON EL AUTO?
Declaró que, antes de llegar a Comarapa, decidió descansar y fue en ese momento cuando fue capturado por la Policía, alrededor de la 01:00 de la madrugada del domingo 2 de marzo. En su poder llevaba 55.200 dólares y 29.080 bolivianos, montos que había robado a Ronal. Además, había comprado dos teléfonos celulares (iPhone) y un par de zapatillas, donde escondió parte del dinero. Este detalle no está claro, ya que, según el abogado Castro, tras la declaración de los propietarios del vehículo, se supo que, al darse cuenta de que el hombre que rentó su auto era buscado por la Policía —pues su fotografía se viralizó en redes sociales—, localizaron el vehículo mediante el GPS y lo bloquearon para evitar que continuara su fuga, además de alertar a las autoridades.
Esto genera dudas sobre la veracidad de la declaración de Anderson, ya que, si mintió u omitió información en este aspecto, podría haberlo hecho también en otros puntos, como en cuanto a la posible vinculación de otras personas en el asesinato. Por ello, consideran fundamental continuar con las investigaciones para esclarecer los hechos. Además, se citará a todas las personas que de alguna manera se comunicaron con el ahora sentenciado, incluyendo aquellos que le prestaron servicios de transporte, traslado de equipaje o cualquier otro que se considere relevante. Por otro lado, Anderson afirmó que compró el arma de fuego en una empresa dedicada a la venta de productos de caza y pesca, y durante un allanamiento en su inmueble, la Policía encontró varios proyectiles.
ATRAPADO Y LLEVADO ANTE UN JUEZ, JUNTO A SU MADRE
El lunes 3 de marzo, Anderson y su madre fueron presentados ante un juez cautelar en Montero. La autoridad judicial determinó que el autor fuera recluido preventivamente en el CEPROM por 180 días, imputado de intento de asesinato, mientras que a su madre se le concedió detención domiciliaria con derecho al trabajo. Al día siguiente, martes 4 de marzo, Ronal falleció, lo que llevó a recalificar el caso como asesinato, un delito que conlleva la pena máxima.
Desde su reclusión, Anderson escribió una carta pidiendo disculpas a los familiares y afirmando ser el único autor del crimen, asegurando que su madre es inocente. El jueves 6 de marzo, amplió su declaración informativa, proporcionando detalles del crimen y reiterando su responsabilidad exclusiva. Sin embargo, este y otros aspectos se esclarecerán durante la investigación. Ese mismo día, Ronal fue despedido por su madre, hermanos, familiares, amigos, vecinos y compañeros de la Fraternidad Morenada Central, quienes en varios momentos acompañaron a la víctima con una morenada, ya que él era miembro de dicha agrupación.
UN HOMBRE QUERIDO Y UN SOLO PEDIDO: JUSTICIA
Ronal es recordado como una persona generosa, alegre, trabajadora y de gran calidad humana, según expresaron los asistentes a su velorio y entierro. La muestra de cariño fue evidente en la masiva asistencia, y las condolencias se multiplicaron en redes sociales. Desde Pojo, municipio de Cochabamba donde nacieron sus padres y que él tanto quería, también compartieron su dolor. Era devoto de San Miguel Arcángel, patrono de esa localidad, y solía visitarla con frecuencia. Hace unos días se conmemoraron los nueve días de su fallecimiento, y en esa ocasión, el mensaje fue claro: justicia.
Fuente: Opinión
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