
La masacre de la calle Harrington es un episodio trágico y doloroso en la historia de Bolivia, que ocurrió el 15 de enero de 1981, cuando efectivos paramilitares de la dictadura de Luis García Meza Tejada torturaron y asesinaron a 8 dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en la calle Harrington de la zona de Sopocachi en La Paz.
Los hechos comenzaron cuando el gobierno de García Meza se enteró de la llegada de un alto dirigente mirista, José Pinelo, quien debía reunirse con sus correligionarios en la calle Harrington. Los miembros de la dictadura comenzaron a seguir a Pinelo y ubicaron tres domicilios como posibles puntos de reunión. El 15 de enero de 1981, el agente infiltrado Adhemar Alarcón tenía conocimiento de que Pinelo estaba en una casa de la calle 15 de Calacoto, y el Ejército comenzó su labor de persecución y montó un operativo de seguimiento en esa casa.
Los dirigentes del MIR se reunieron en la calle Harrington, analizando las medidas económicas aprobadas días antes por la dictadura militar. Entre las 17:00 y 17:30, paramilitares entraron a la casa 730 de la calle Harrington, y después de identificar a los 8 dirigentes del MIR, procedieron a su eliminación con disparos de metralla. Gloria Ardaya fue la única sobreviviente de la matanza, quien luego de ser encontrada en su escondite, fue torturada por los paramilitares.
Las víctimas de la masacre fueron Artemio Camargo Crespo, José Reyes Carvajal, Ricardo Navarro Mogro, Ramiro Velasco Arce, Arcil Menacho Loayza, Jorge Baldivieso Menacho, José Luis Suárez Guzmán y Gonzalo Barrón Rondón. Los autores intelectuales de la matanza, Luis García Meza y Luis Arce Gómez, purgan condenas de 30 años de presidio sin derecho a indulto en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro.
Luis García Meza, el exdictador de Bolivia, falleció el 29 de abril de 2018 a causa de complicaciones cardiacas. En ese momento, tenía 88 años de edad y estaba cumpliendo una condena de 30 años de prisión por delitos cometidos durante su gobierno, que incluyeron asesinatos, desapariciones forzadas y corrupción. García Meza fue sentenciado en 1993 y estuvo recluido en prisión desde 1995, aunque pasó los últimos diez años de su vida en un hospital militar debido a problemas de salud.
Luis Arce Gómez falleció el 30 de marzo de 2020, a la edad de 82 años, en la ciudad de La Paz, Bolivia, debido a un shock séptico. Su legado es complejo y controvertido, ya que fue condenado por delitos de lesa humanidad y narcotráfico, y cumplió una sentencia de 30 años de prisión en Bolivia. Sin embargo, también es recordado por su papel en la historia política de Bolivia y su influencia en la formación del país.
En nuestro recuerdo resuenan aquellas palabras de Gloria Ardaya Salinas, única sobreviviente de la masacre, recuerda; un ruido muy fuerte, «nos asomamos a la ventana, pensamos que nos iban a detener, no que nos iban a matar”, con horror aquella noche; subió a uno de los cuartos y se escondió debajo de una cama, ahí permaneció en silencio ‘Escuché los disparos durante cinco minutos. Pensé que no saldría viva de allí’, eran las 9 de la noche momento en el cuál el segundo grupo de turno la encontró debajo de la cama y la trasladó a un centro de reclusión; “Salí en condiciones absolutamente malas” «la tortura y la cárcel pueden destruir a las personas». Su testimonio, a pesar de los años, sigue siendo una denuncia contundente contra la impunidad y una llamada a la justicia.»

Gloria Ardaya, Sobreviviente.
En memoria de los mártires de la democracia, el Gobierno edil paceño aprobó una Resolución Municipal que establece que el 15 de enero de cada año será el Día de la Lucha contra la Impunidad y Homenaje a los Héroes de la calle Harrington. La calle Harrington fue renombrada «Calle de los mártires de la democracia», y cada 15 de enero se hacen diferentes actos encabezados por ASOFAMD.
«La Masacre de la Calle Harrington es una herida abierta en la memoria colectiva de Bolivia. Un recordatorio constante de que la lucha por la democracia y los derechos humanos es una tarea permanente. Hoy, más que nunca, es necesario mantener viva la llama de la justicia y exigir que se esclarezcan todos los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura y otros que quedan impunes a la fecha.»
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