Sospechan de encubrimiento en caso de cura uruguayo que abusó de niños

Mientras las autoridades bolivianas tramitan la extradición de Uruguay del exsacerdote salesiano, Juan José Sant’Anna Trinidad,la Comunidad de Víctimas Sobrevivientes de Abusos Sexuales de la Iglesia pide que también se investigue a presuntos encubridores del mencionado religioso.
Sant’Anna Trinidad es acusado de abuso sexual contra al menos 30 menores en un internado en Tapacarí, entre los años 2005 y 2007.
Pedro Lima, exjesuita y vocero de la Comunidad de Víctimas, reveló que Sant’Anna ya contaba con antecedentes en Uruguay y que, pese a ello, fue ordenado sacerdote en Cochabamba, donde rápidamente cometió abusos contra los niños.
“Utilizaba su cercanía con los niños para ganarse su confianza y los sometía, incluso con tranquilizantes, para cometer los abusos”, denunció Lima.
Las primeras acusaciones surgieron en 2008, cuando la madre superiora del internado recibió la confesión de un menor. Sin embargo, el caso fue silenciado y no se activaron protocolos de protección, permitiendo que el exsacerdote huyera.
Lima enfatizó que este caso debe ser un punto de inflexión: “Apoyaremos el proceso judicial, exigimos que las víctimas no sean revictimizadas y pedimos que se investigue a quienes lo ayudaron a huir y al sistema judicial que permitió 17 años de impunidad”.
En tanto,el fiscal departamental de Cochabamba, Osvaldo Tejerina, reveló ayer detalles sobre los crímenes cometidos por el exsacerdote, detenido en Uruguay tras permanecer prófugo durante 17 años.
Según Tejerina, los abusos se cometieron en un internado de Tapacarí desde, afectando a niños de entre 6 y 18 años. “El primer caso documentado corresponde al 27 de octubre de 2007. Las víctimas eran llevadas a la habitación del acusado con promesas engañosas, donde eran sometidas a abusos sexuales prolongados”, explicó el Fiscal.
Entre los actos denunciados se incluyen masturbación forzada, tocamientos y un intento de acceso carnal. Tejerina destacó que el Ministerio Público ya logró una sentencia por pederastia, pero el acusado permanecía rebelde y prófugo de la justicia.
Edwin Alvarado, representante de los sobrevivientes, indicó: “Denunciar es liberador. Ese silencio que nos carcomía durante décadas comienza a fracturarse y da lugar a una especie de paz interior”, dijo.
Fuente: Los Tiempos
NotiBolivia
Bolivia



