Cultura

Sin apoyo económico, el turismo agoniza y con él 350 mil empleos

Sin políticas económicas gubernamentales de apoyo ante la crisis, la industria del turismo en Bolivia está la borde del colapso junto a los más de 350 mil empleos directos que genera. El Viceministerio de Turismo, gobernaciones, alcaldías, operadoras, agencias, hoteles, restaurantes, artesanos y otros trabajan en un plan para adaptarse al nuevo perfil del viajero pos-Covid-19, pero sin inversión las empresas no sobrevivirán para ponerlo en marcha.

 

“Se está trabajando en el tema de la promoción del turismo interno y está bien, pero si las empresas de turismo no tenemos las condiciones para hacer la inversión respectiva, ese plan no va a funcionar. Por eso estamos pidiendo al Gobierno medidas efectivas para la reactivación del sector con tres puntos: la inyección de capital a través de la ampliación o modificación del DS 4216 que otorga créditos, la creación de un fondo de subsidio y una regulación comercial entre agencias y aerolíneas”, señaló el presidente de la Asociación Boliviana de Agencias de Viajes y Turismo (Abavyt), Marco Mercado.

El sector pidió atención y apoyo a través de una carta dirigida a la presidenta Jeanine Añez. En la misiva advierten sobre un inminente cierre masivo de empresas turísticas y despidos de más de 350 mil personas.

“Muchas operadoras turísticas ya han cerrado. No sabemos si podrán reactivarse por la situación difícil que atravesamos”, señaló el presidente de la Asociación Boliviana de Agencias de Turismo Receptivo (Abatur), Giovanni Villanueva.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el turismo aporta al PIB más de 15.400 millones de bolivianos anuales y contribuye con el 10,5% de las divisas del país. A nivel de empleos, con 10,5%, el rubro es el tercer generador de fuentes laborales directas con un efecto multiplicador de uno a siete. Hasta el 2019, el INE registró 399 mil trabajos directos.

Un estudio realizado por el Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (Ciintur) de la Unifranz establece que por el paro del turismo diariamente el país pierde 34 millones de bolivianos y deja de percibir 433,9 millones de dólares en divisas. Se estima que la pérdida de 2020 rondará los 7.664 millones de bolivianos.

La investigación advierte que el 50% de las empresas de turismo cerrarán o cambiarán de rubro y que los establecimientos que queden sufrirán una reducción de personal muy importante.

Créditos y la debacle anunciada

Si bien la pandemia del Covid-19 creó la peor crisis en la historia del turismo a nivel mundial, en Bolivia el rubro sufrió una caída ya desde la anterior gestión. Cuando parecía que el país despegaba como un destino a nivel internacional, el sector vivió cuatro golpes de los que no pudo recuperarse antes de la emergencia sanitaria.

Una pugna de más de dos años entre comunidades de la Isla del Sol, una crisis municipal en Uyuni que cerró los ingresos y salida al salar, el devastador incendio de la Chiquitania y los conflictos poselectorales hicieron que durante 2019 varios países emitieran alertas a sus conciudadanos sobre el riesgo que significaba visitar Bolivia. Turistas retenidos, zonas de desastre y convulsión social dejaron una factura muy alta para un rubro muy sensible.

Según los resultados de una encuesta que Abatur hizo entre sus asociados a principios de mayo, entre el 95% y 100% de los turistas que tenían una reserva para arribar al país en 2020 o 2021 cancelaron o postergaron su viaje. En el mejor de los casos se sabe que llegarán a Bolivia, lo que no se sabe es cuándo.

Villanueva señala que ante esta situación varias operadoras tuvieron que cerrar sus puertas, ya que la falta de ingresos les impedía incluso pagar el alquiler de sus oficinas. No se sabe si estas empresas podrán reabrirse, reactivarse o si definitivamente cambiarán de rubro. La situación es evidente en las calles Sagárnaga y Santa Cruz, donde ya hay varios locales vacíos que hasta hace poco albergaban a agencias turísticas.

Ante la crisis, Abatur propone un plan de reactivación que -entre varias medidas de bioseguridad y de promoción- contempla alivios tributarios y de pagos de permisos y licencias (departamentales y municipales) que ayuden al sector a pasar este momento incluso compartiendo oficinas entre operadoras.

Para Mercado, una vez que el turismo se recupere, habrá oportunidades para que el sector genere muchos ingresos para el país, pero para ello se necesitan mejores condiciones. “Pedimos que con una modificación o ampliación del DS 4216 para que los créditos para empresas turísticas sean específicos y diferenciados. La norma plantea una inversión de más de 1.500 millones de bolivianos para préstamos que generen una inyección de capital de operación, pero las condiciones que tienen no son las adecuadas”, señaló.

Explicó que la tasa de interés del 11,5% no es accesible para un rubro que no está generando ningún ingreso y que no lo hará por muchos meses. Indicó que lo ideal sería un crédito libre de intereses, en el que se extienda el tiempo de pago y el de gracia a 10 y dos años, respectivamente.

En cuanto al fondo de subsidio para el pago de planillas, sostuvo que serviría para mantener las fuentes laborales que son solventadas por las empresas, pese a que no tienen ingresos. Y es que los empleados en el turismo son “un capital humano muy importante y muy difícil de conseguir, por la preparación técnica y específica que les da una experiencia de muchos años y que no puede perderse”.

Según una proyección del porcentaje de reducción en planillas, incluida en el estudio de Ciintur, las operadoras y agencias disminuirán su personal en un 48,3%, los restaurantes lo harán en un 47,2%, los centros de entretenimiento en un 31,7% y los hoteles en un 21,6%. Según estas estimaciones 140 mil empleos están en la cuerda floja.

Mercado es menos optimista. Para él, el riesgo es mucho mayor. “Si esto sigue así, no hay bolsillo que aguante. Lo que menos quiere un empresario en turismo es perder a su personal, pero muchos ya han tenido que cerrar y despedir a sus dependientes. Estamos al borde de un cierre masivo, más de 350 mil empleos están en peligro”, manifestó.

Agencias y aerolíneas

Comisiones La aerolínea Amaszonas redujo el pago de comisión de las agencias de 7,5 % a un 1%. Abavyt advierte que peligran las fuentes de trabajo porque la comisión representa gran porcentaje de sus ingresos económicos.
Aerolínea La empresa admitió el hecho y dijo que es un asunto entre actores privados y que las agencias podrán recargar esta comisión de forma directa al usuario.
Montos Marisol Echalar, presidente de Abavyt Santa Cruz, señaló -según El Deber- que en una ruta solidaria, antes, una agencia ganaba hasta 24 bolivianos por cada boleto que vendía, pero con la nueva fórmula los ingresos de las agencias se reducirán a cuatro.

La Asociación Boliviana de Agencias de Turismo Receptivo (Abatur) presentó su “Plan de Acción Holístico” pos-Covid-19, en el marco del webinar “Turismo en tiempos de Covid-19. Experiencia Bolivia”. Destacó una serie de propuestas bajo tres variables: política gubernamental, actuación del turista y empleados, y cultura organizacional.

En la primera variable se encuentra: la creación de una red de destinos turísticos inteligentes, el fortalecimiento de la estrategia de marketing digital, la creación de fondos pro-emergencia destinados a participar en ferias y a cubrir costos administrativos de las empresas.

Las propuestas también apuestan por el turismo local y la creación de nuevos atractivos turísticos, sin dejar de lado el trabajo conjunto con las autoridades gubernamentales en temas laborales, normativos y tributarios.

En la segunda variable destaca la realización de un estudio sobre el cambio del comportamiento en los turistas nacionales para conocer sus nuevas motivaciones, intereses y miedos para emprender un viaje.

En tanto, con el personal de cada empresa se trabajará con la mejora del ambiente laboral, la atención al cliente y los estándares de calidad.

En la tercera variable, el trabajo se realiza con los propios asociados, en la capacitación, información e implementación de los logros y avances conseguidos en las otras dos variables.

Este plan tiene un plazo inicial de un año y medio y se irá actualizando constantemente en tareas y propuestas. Esto a través del trabajo interno vía web, mientras dure la cuarentena.

Digital y preocupado por la seguridad, así será el nuevo turista

Ciintur elaboró un nuevo perfil del turista poscoronavirus. Identificó ocho rasgos a ser tomados en cuenta para los planes de reactivación del turismo, cada uno requiere trabajo e inversión.

El nuevo turista tendrá las siguientes características: requerirá más información on-line, preferirá destinos con accesibilidad para retornar ante cualquier emergencia, buscará servicios personalizados y con distanciamiento social, demandará productos innovadores, buscará seguros de viaje con mayor cobertura, pedirá que los servicios cuenten con protocolos de higiene y limpieza, buscará que el destino tenga asistencia médica y priorizará los destinos con mayor seguridad sanitaria.

Esas características coinciden con las detectadas por diferentes instituciones nacionales e internacionales. La mayoría pone énfasis en que es el momento oportuno para la promoción digital.

Para la especialista en marketing digital Lorena Ugalde Bayer esta herramienta es una de las medidas para reactivar el turismo. Señala que si antes era importante la promoción de los destinos turísticos en las plataformas virtuales, ahora lo es más para adaptar el producto turístico a la nueva realidad. Otra veta importante que ve necesario aprovechar es el turismo interno.

Varios países de Europa, que van dejando el confinamiento, han puesto primordial interés al turismo local con estímulos para reactivar el sector. Esto se debe a que las restricciones de viaje más allá de las fronteras de los diferentes países aún están vigentes y no se sabe por cuánto tiempo más lo estarán.

A ello se suma que los viajeros aún sienten temor por las distancias largas, ya que -mientras la pandemia no esté controlada al 100%- se mantiene la incertidumbre de quedar atrapados en algún país, ya sea por un rebrote o porque se deba cumplir cuarentenas de 14 días en cada arribo o partida.

Si bien en Bolivia el turismo interno aún es muy caro y la población muchas veces prefiere gastar más en destinos foráneos, el turista local presenta una buena opción para explotar. Este deberá ser el público inmediato.

//Página Siete

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