Adelat advierte que tarifas eléctricas de la región deben adaptarse a nuevas redes
El avance de la generación solar, los vehículos eléctricos, el almacenamiento y la digitalización pone en cuestión un modelo basado principalmente en el consumo de kWh

Un informe de la Asociación de Distribuidores de Electricidad de América Latina (ADELAT), publicado en julio advierte que las tarifas eléctricas que se cobran en Latinoamérica deben adaptarse a las nuevas redes que rigen en la actualidad.
La expansión de la energía solar, la electrificación del transporte, el almacenamiento y la digitalización ponen en jaque uno de los principios tradicionales de la regulación eléctrica en América Latina: cobrar principalmente por la cantidad de energía consumida.
Según una publicación de PV Magazine, el problema se vuelve particularmente evidente con la generación distribuida. Un hogar que instala paneles solares puede reducir de manera significativa los kilovatios hora (kWh) que compra a la distribuidora, pero continúa necesitando la red para respaldarse cuando no produce suficiente energía. De esta manera, la relación entre energía consumida y costo de mantener la infraestructura comienza a romperse.
A esto se suma la electrificación, que puede generar nuevos picos de demanda. En ese contexto, ya no importa únicamente cuánto consume un usuario, sino también cuándo y con qué potencia utiliza la red.
Bolivia
Dentro de los 11 países analizados por ADELAT, Bolivia figura entre los mercados que utilizan un esquema de precio tope basado en costos eficientes. El peaje de distribución está integrado en la tarifa y la diferenciación horaria se concentra básicamente en los consumidores de grandes demandas.
El país también mantiene un mecanismo de subsidio cruzado que otorga un descuento del 25% a los consumos de hasta 70 kWh mensuales.
El informe muestra que este diseño no es exclusivo de Bolivia. Chile, Guatemala y Perú también utilizan como referencia una empresa modelo eficiente, mientras Brasil combina regulación por incentivos y precio tope a partir de comparaciones entre distribuidoras.
Colombia representa una excepción al utilizar un esquema de ingreso máximo o revenue cap. Costa Rica, Ecuador y Paraguay, en tanto, se acercan más a modelos de servicio al costo.
Tarifas
Uno de los principales cuestionamientos de ADELAT apunta a la estructura de remuneración de las distribuidoras.
La mayoría de los países separa la remuneración de las inversiones en infraestructura —CAPEX— de los gastos de operación —OPEX—. Según el estudio, esta separación puede generar un sesgo que favorece la construcción de nuevos activos físicos frente a alternativas como almacenamiento, gestión de la demanda, flexibilidad, automatización o software.
La propuesta es avanzar hacia esquemas que consideren conjuntamente los costos de inversión y operación, conocidos como TOTEX, o que al menos permitan que las distintas soluciones compitan bajo reglas similares.
El cambio adquiere relevancia con la llegada de las redes inteligentes. Una distribuidora podría, por ejemplo, resolver una congestión de la red mediante una nueva línea, pero también mediante almacenamiento, gestión de demanda o mecanismos de flexibilidad. Para ADELAT, la regulación debería evaluar estas alternativas por el servicio que prestan y no únicamente por si constituyen un activo físico tradicional.
//La Razón



