Desinformación en RRSS Los contenidos falsos enardecen los ánimos en un escenario de conflicto

Otro contenido falso que se viralizó el sábado 16 de mayo y luego fue calificado como “engañoso” y “montaje”, fue la foto del ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, como si huyera en medio de un operativo de desbloqueo.
Diversos medio informaron ese sábado que la comitiva de Zamora fue emboscada por manifestantes y se desconocía su paradero.
Si bien Zamora sí participó en esa operación, pero su imagen fue sobrepuesta a otra y publicada por varios medios.
Luego se conoció que la comitiva tomó vías alternas y llegó sana y salva a su destino.
Para la analista política, María Teresa Zegada, en un escenario de conflictividad la lucha discursiva también se da a través de batallas simbólicas.
“Sin embargo, la reproducción descontextualizada de algunas frases o de imágenes de los dirigentes o del propio presidente del Estado, por un lado distorsionan la información y, por otro, y más grave, es que se utilicen imágenes de otros eventos para provocar en la gente una reacción o, directamente o fabriquen verdades.
Para Zegada, todo este contenido falso o dudoso está llegando directamente a la gente, porque no solamente los jóvenes, sino todas las generaciones se informan y perciben lo que está ocurriendo en el país a través de las redes sociales.
“Porque en las redes existen algunos influencers, boots y algoritmos que generan distorsión, así como también hay medios creíbles, pero todo está circulando en el ecosistema digital y es muy peligroso”, alertó la analista.
Desinformación
Para López, la desinformación está conformada por un conjunto de contenidos con datos falsos o manipulados y se difunde en el ecosistema digital para influenciar en la opinión pública y esto tiende a favorecer a quien crea estos contenidos desinformativos.
“Es muy complejo llegar al origen de quién está por detrás de un contenido falso, sin embargo en otras investigaciones hemos podido constatar que detrás de estos contenidos de desinformación pueden estar ciudadanos, políticos, agencias de marketing, asesores políticos. Es toda una industria la que puede desplegar estos contenidos de desinformación”, explicó la experta de ChequeaBolivia.
Según Zegada, en una información falsa no se encuentra la argumentación o los hilos que llevan a razonar de determinada manera, sino surge como una frase descalificadora o un discurso de odio que impacta en la emocionalidad de la gente. Peor después en una coyuntura de conflictos como la que vivimos ahora, cuando la gente tiene mucha sensibilidad, sobre todo en ciudad de La Paz.
“Entonces, vemos que todos estos mensajes falsos están dirigidos a despertar una reacción emotiva en las personas, de rabia, miedo o rencor”, explicó la experta. Y concluye que todo ello esto es muy peligroso porque “puede desencadenar en un mayor antagonismo en el país”.
Capacidad analítica
Es difícil llegar a un segmento grande de la población con las noticias verificadas, pero lo que hace el equipo de ChequeaBolivia es impulsar el pensamiento crítico.
“El ejercicio del pensamiento crítico puede darse solamente cuando el individuo puede hacerse unas preguntas y mantener ciertas premisas antes de compartir un contenido”, explicó López.
De esa manera se apela a la capacidad analítica del ciudadano que cuestiona: “a quién le interesa este contenido, por qué esta circulando en ese contexto, a quién le favorece, y si el contenido tiene fuentes o no”, según la experta de ChequeBolivia.
“Con ese tipo de interrogantes se pone una barrera para que el individuo no comparta contenidos de los que no esta seguro o no tienen fuentes confiables”, agregó López.
Cómo protegerse
En los últimos días hubo un aumento de contenido informativo falso que se difunde en redes sociales a través de noticias y videos.
Algunas de estas imágenes señalaban, por ejemplo, que el gobierno dictará un estado de excepción debido a los conflictos y protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, falsa.
El sábado pasado, cuando estaba en ejecución el operativo del corredor humanitario, circuló una imagen manipulada del ministro de Obras Públicas Mauricio Zamora en medio del desbloqueo.
Se difundió un supuesto comunicado de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas), en el que se advertía sobre cortes del suministro de agua durante un presunto estado de excepción.
Circuló también un falso comunicado atribuido a la Policía, en el que se informaba que las carreteras serían desbloqueadas con “todo el arsenal”.
Derechos
Los ejemplos anteriores ilustran cómo estos contenidos falsos llegan con mucha facilidad a los ciudadanos
Las consecuencias de esta propagación y consumo de noticias falsas, según López, tiene que ver con la vulneración de derechos fundamentales, como el acceso a la información.
“Todos los ciudadanos tenemos ese derecho, sin embargo nos llega información tergiversada, falsa, manipulada. No consumimos información de calidad y eso puede degradar al público y afectar la democracia”. agregó López.
En un contexto de conflictividad como el que atraviesa Bolivia, hay otras consecuencias también muy preocupantes porque la gente empieza a polarizarse a partir de consumir contenidos con desinformación.“Y esta polarización puede tornarse irreconciliable, es decir existen sujetos del lado A y
del lado B que no encuentran puentes de conversación, de dialogo, de intercambio de fuentes de información”, según López.
Para la experta, los generadores de contenidos falsos consideran al otro como su enemigo, incluso pueden justificar a violencia hacia el otro , ese escenario es uno de los más complejos.
Alfabetización digital
Para la analista María Teresa Zegada, una alternativa para que los ciudadanos se defiendan de los contenidos falsos es lo que las verificadoras llaman la alfabetización digital.
“Es decir enseñar a los ciudadanos a no replicar información o a contrastar un contenido informativo con otras fuentes”, explicó Zegada.
El objetivo es no reproducir o reenviar automáticamente un contenido informativo porque simplemente impacta. “Creo que esa es la forma por la que más se extiende este fenómeno y vuelve algo muy peligroso”, dijo Zegada.
Por el momento lo único que se puede hacer es invitar al ciudadano a conocer que ésto está ocurriendo y que no exista una credibilidad tan automática a una noticia y se pueda contrarrestar con otra fuente.
Fuente: Los Tiempos
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