Salud

El frío aumenta el drama de los pacientes que duermen por una ficha en los hospitales

Enfermos y familiares pasan la noche en el piso, en las bancas y en las salas de espera de los nosocomios. Aunque la Gobernación puso en marcha un sistema digital para eliminar las filas, hay usuarios que tropiezan con el uso de la plataforma

Mary tiene 65 años y está acostada en el piso, afuera del hospital San Juan de Dios. La desesperación por conseguir una ficha para un especialista la llevó a dormir en la acera, soportando frío, hambre e incomodidad. Una chompa gruesa y una colcha es lo único que tiene para protegerse del viento helado que sopla más fuerte en la intemperie.

Las puertas cerradas con llave avisan que será imposible buscar refugio bajo el techo del área de espera del hospital y tendrá que resignarse a pasar la noche sobre el piso frío de concreto, con la esperanza de que al amanecer pueda obtener la ansiada ficha para una consulta con el cardiólogo.

Ella y otros pacientes engrosaban la fila que comenzó a formarse a las 19:00 del jueves para el fichaje del viernes. Muchos eran personas que no tuvieron suerte con el sistema digital. Por más que consiguieron cargar sus datos y reservar su turno en la plataforma, cuando llegaron al hospital los cupos ya estaban agotados. Resignados, no les quedó más que dormir en las puertas del hospital.

En este nosocomio, tras que cae la noche, chamarras, chompas, colchas y cartones sirven de abrigo a pacientes y familiares que poco a poco van acomodándose en el suelo.

“¿Para qué necesita usted su ficha?”. Esta fila es para los laboratorios y la otra para las consultas”, dicen los que encabezan la fila a todo el que se acerca al lugar.

En ese ambiente, rápidamente surge la conversación sobre la reciente implementación de la ficha digital en este nosocomio.

“Intenté sacar por la aplicación, pero no funciona, pese a que tengo mi referencia y todos los requisitos. Somos muchos y no queda más que venir a dormir en la fila”, comenta una mujer que, como otros pacientes, vive el calvario por una consulta. “Vengo referida del Francés, donde estuve internada”, acotó.

En el hospital Japonés, Magdalena Bolome, de 63 años, logró ganarse un espacio en una banca en la sala de espera, donde tendió su cama con colchas que cargaba en un bolsón. Cada noche, este sector se convierte en dormitorio de los que necesitan una consulta con un especialista.

Magdalena llegó a las 18:00 buscando ser atendida por el vascular, pues sabe que las fichas se entregan a primeras horas del día siguiente. Fue sometida a una cirugía cardíaca en diciembre del año pasado, cuando le implantaron un marcapasos, y ahora necesita un control. “A las 4:00 vienen y anotan a los pacientes, porque las fichas son limitadas”, relata.El frío aumenta el drama de los pacientes que duermen por una ficha en los hospitales

A las 19:00 se va formando la fila para la ficha en el San Juan de Dios/Foto: Ricardo Montero

Ella llevaba varias semanas intentando una cita, hasta que supo que la única forma de lograrla es llegar con un día de anticipación y dormir en el hospital para asegurar un lugar en la fila.

A unos pasos de Magdalena, estaba Angélica Ríos Salvatierra (49), quien acomodó en otra hilera de sillas una colcha, una sábana y una almohada. Durmió en el lugar buscando atención en traumatología, lo mismo que el martes para obtener una cita con el endocrinólogo, que está fijada para el 1 de julio.

“Uno gasta lo que no tiene”, lamenta, porque tuvo que gastar en ocho pasajes en micro para ir venir del hospital, además del almuerzo, pues recién a las 13:00 le dieron el número para la fila.

“Fui a mi casa y regresé a dormir, porque de madrugada nos entregan la ficha para la programación de la consulta”, relata.

A un lado, un pequeño colchón de camping protege del piso frío a María Mansilla (63) que hizo fila para su hermano que necesita atención con un cardiovascular. Asegura que duerme tranquila, porque en su muñeca está marcado el número 4, que garantiza su campo en la fila. Para tener ese lugar llegó a las 10:00 y aguardó hasta las 13:00 para que la enumeren.

El martes pasado también durmió en el hospital para programar una atención con el reumatólogo, que fue marcada para el 16 de julio. Otros, que no saben el movimiento, llegan con sus mochilas listos para dormir. “Hice fila dos veces, pero no logré conseguir un espacio para un estudio”, dijo una mujer.

Muchos de los que llegan a buscar información se llenan de bronca al enterarse que no hay espacio para algunas especialidades y que deben esperar más de un mes para intentar programar una consulta. “Todos estamos aquí como errantes, peregrinando por una ficha”, dijo una joven que llegó a eso de las 19:00 y se encontró con un letrero que informa que no quedan espacios disponibles para todo el mes de julio para las especialidades de endocrinología, psicología y reumatología. Ella buscaba una ficha para hacerse ver con el especialista por las dolencias que le dejó el chikunguña.

“Lo peor es que la referencia solo tiene vigencia de una semana”, dijo al mostrar la orden que le dieron en el hospital de la Villa para que sea atendida en el tercer nivel.

//El Deber

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