La ciencia aclara que el aumento del autismo se debe a mejores diagnósticos y no a una tragedia

En un artículo publicado por Scientific American, se desmiente la información proporcionada por Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, sobre las causas del aumento en las tasas de autismo. Kennedy Jr. generó alarma al declarar que uno de cada 31 niños de ocho años en Estados Unidos tiene un diagnóstico de autismo, calificando la condición como una «tragedia» que «destruye familias». Además, afirmó que los niños autistas «regresan» alrededor de su segundo cumpleaños, una idea que los expertos en autismo consideran obsoleta.
Según la investigación científica, el autismo tiene una heredabilidad del 60 al 90 por ciento, y en hasta el 40 por ciento de los casos, se pueden identificar mutaciones genéticas específicas que explican la condición. Si bien existen factores de riesgo ambientales, como la contaminación del aire, el aumento en las tasas de autismo se atribuye principalmente a la ampliación de los criterios de diagnóstico y a una detección más exhaustiva.
Annette Estes, directora del Centro de Autismo de la Universidad de Washington, señaló la complejidad de las causas del autismo, comparándolo con el síndrome de Down, donde una única alteración genética es responsable. El informe del Autism and Developmental Disabilities Monitoring Network (ADDM) reveló que la tasa de autismo en niños de ocho años aumentó de uno en 150 en 2000 a uno en 31 en 2014.
Los cambios en los criterios de diagnóstico, reflejados en las sucesivas ediciones del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), han contribuido significativamente al aumento en las cifras. Estudios realizados en Dinamarca y Estados Unidos respaldan esta afirmación, demostrando que gran parte del incremento se debe a modificaciones en la clasificación y notificación del autismo.
La variación en las tasas de autismo entre los estados de EE.UU., con California presentando la mayor prevalencia y Texas la menor, también sugiere la influencia de las prácticas de detección y evaluación. Además, factores como la edad avanzada de los padres, los partos prematuros y la exposición a contaminantes ambientales durante el embarazo y la infancia pueden aumentar el riesgo de autismo.
A pesar de las promesas de Kennedy Jr. de encontrar respuestas sobre las causas del autismo para septiembre, su enfoque ignora investigaciones previas que han descartado ciertas teorías, como la relación entre vacunas y autismo, y la influencia de ultrasonidos durante el embarazo. La comunidad científica continúa investigando los complejos factores de riesgo ambientales, y expertos como Estes enfatizan la importancia de basarse en el conocimiento acumulado para comprender y abordar el autismo.
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