BCB proyecta para este año una caída del PIB de -3,6% y una inflación de 9,22%
El reporte de Inflación y Política Monetaria del BCB dice que, a junio de este año, el PIB cayó a -3.34%. Atribuyen las cifras a los bloqueos, conflictos sociales y falta de combustibles

El Banco Central de Bolivia (BCB) proyecta para este año una caída de -3,6% del Producto Interno Bruto (PIB) y una inflación que llegará a 9,22%, según el reporte de Política Monetaria.
Según el documento publicado este jueves, durante el primer semestre de 2026, la actividad económica registró un marcado deterioro.
En ese contexto, el BCB proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) acumule una variación de −3,34% a junio, revirtiendo la leve recuperación estimada en el primer trimestre de 0,06%.
Asimismo, prevé que este año, el PIB cerrará “en torno a −3,6%, como resultado de la contracción en el sector de construcción, mayores costos en los insumos importados, efectos climatológicos”.
El BCB atribuye este deterioro principalmente a los conflictos sociales y bloqueos de carreteras que afectaron al país durante más de 50 días, además de las dificultades para acceder a la gasolina y el diésel.
Afectados
El documento menciona además como otra de las causas de esa caída el deterioro de los ingresos reales de los hogares, “el cual se vino acelerando en los últimos años”.
Entre los sectores más afectados se encuentran la construcción, con una caída de 27,3%; el transporte, con -9,5%; el comercio, con -8,6%; y la industria manufacturera, con -7,7%.
“Uno de los principales factores detrás de este deterioro fue la intensificación de los conflictos sociales, que paralizaron el eje troncal del país durante más de cincuenta días. Los bloqueos de caminos y paros de transporte interrumpieron las cadenas logísticas y de abastecimiento”, dice el documento.
Y agrega que “en el caso del transporte, un problema adicional de provisión de gasolina y diésel, que restringió la operación del parque vehicular más allá del efecto directo de los bloqueos y trasladó parte de esa presión al comercio, dependiente del mismo combustible para la distribución de mercadería”.

Sectores
Asimismo, indica que la actividad extractiva fue el principal sostén del semestre, registrando un crecimiento positivo. Este resultado responde a la recuperación de la minería, sostenida por la producción de oro, plata y estaño, pese a la paralización parcial de la actividad cooperativista por los conflictos suscitados en mayo y junio.
El resto de las actividades con desempeño positivo mostró un comportamiento más moderado.
Y remarca que la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca creció, sostenida por una campaña de verano cuyo grueso se cosechó antes de la intensificación de los bloqueos, aunque la siembra de la campaña de invierno enfrenta problemas de abastecimiento de insumos y los envíos de mercaderías al exterior fuertemente afectados con repercusiones en la propia hoja de balance de las firmas.
La construcción registró la mayor contracción del semestre, explicada por el importante y necesario ajuste de la inversión pública y la imposibilidad de aprovisionar obras ante el cierre de rutas.
También explica que el comercio se contrajo, resultado de la menor movilidad, el debilitamiento del consumo y, de forma adicional, las mismas restricciones de combustible que limitaron la distribución de mercadería.
La industria manufacturera registró una contracción ante la dificultad para abastecerse de materias primas y despachar su producción.
Inflación
Respecto a la inflación, el informe indica que a diciembre de 2025 registró una tasa de 20,4%, la más elevada de las últimas décadas, y alcanzó un nivel comparable al observado en los años posteriores al episodio de hiperinflación.
En este escenario, la inflación para 2026 se proyecta en 9,22%, menor a la prevista al inicio de la gestión en el Programa Monetario 2026, donde se prevé que terminará por encima del 10%.
El informe remarca que la liberalización cambiaria no tuvo efectos significativos sobre la inflación durante el semestre, en la medida en que la convergencia entre el tipo de cambio paralelo y el Valor Referencial del dólar estadounidense se dio de manera gradual y ordenada antes de la formalización del nuevo régimen.
“La inflación interanual mantuvo una trayectoria descendente. Asimismo, la orientación contractiva de la política monetaria, la menor volatilidad del tipo de cambio, las medidas económicas implementadas y la mejora de las perspectivas económicas contribuyeron a contener las presiones inflacionarias y consolidar dicha trayectoria descendente”, remarcó el documento.
Los choques de oferta registrados en mayo y junio, asociados a los bloqueos, impulsaron transitoriamente el incremento de los precios de los alimentos. Por su parte, la inflación de los componentes no alimentarios mantuvo su proceso de desaceleración, lo que sugiere que las presiones inflacionarias no se generalizaron al resto de la canasta.
//La Razón



