Familia del exjefe de ventas señalado como autor del doble asesinato rompe el silencio: ¿cuál es su versión?
Los seres queridos de Nelo Fernando A., quien falleció el 1 de julio, tres días después de las muertes violentas de sus empleadores, solicitan que las investigaciones continúen para llegar a la verdad. Creen que él intentó dejar pistas y que le sembraron pruebas para incriminarlo. Aseguran que no fue el autor material ni intelectual del crimen.

El asesinato de Juan Claure S., de 69 años, y Rufina Justina Ayala C., de 68, sigue rodeado de misterio. Este caso, descubierto el 29 de junio, no solo dejó a la comunidad conmocionada, sino que también causó un gran revuelo, ya que entre los investigados se encuentran el hijo mayor de las víctimas y un amigo de él. Una de las teorías sugiere un presunto parricidio. Sin embargo, hace poco más de una semana, las hermanas del procesado, basándose en los resultados de una pericia genética, apuntaron a Nelo Fernando A.M., quien fue jefe de ventas en la empresa papelera de los esposos, como el responsable del doble crimen. Tres días después de la tragedia, él falleció en un hecho de tránsito. Pero, ¿qué opina su familia sobre estas acusaciones?
La familia rompió el silencio y reveló que el chip principal del celular de Nelo Fernando A.M. desapareció. Están convencidos de que él no fue ni el autor material ni intelectual del doble asesinato. Sospechan que su decisión de arrojarse frente a un camión pudo haber sido una reacción a amenazas y un intento de proteger a sus seres queridos, pero al mismo tiempo, creen que dejó pistas. Además, presumen que lo hirieron y usaron su sangre para “sembrar” pruebas en su contra. Exigen una investigación exhaustiva que aclare la verdad, ya que, hasta ahora, las dudas superan las respuestas. Incluso afirman que no se les permitió participar en el proceso ni se les informa sobre el avance de la investigación.
Juan y Rufina fueron asesinados en su habitación, dentro de su hacienda ubicada en la zona de Vinto Chico, en Sipe Sipe, Valle Bajo de Cochabamba, el 28 de junio, poco antes de la medianoche. Al día siguiente, 29 de junio, la Policía procedió al levantamiento de los cuerpos y los trasladó al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), donde se determinó que ambos habían fallecido a causa de heridas de arma blanca.
Los esposos fallecidos eran prominentes empresarios en Cochabamba. Aproximadamente 18 años antes, habían fundado una empresa dedicada a la producción y comercialización de papel higiénico. Eran padres de cuatro hijos: Juan Carlos, Carminia, Nancy y Richard. Según las declaraciones del círculo cercano de las víctimas, incluyendo a trabajadores de la empresa, se mencionaron “problemas” dentro de la misma que involucraban al hijo mayor, Juan Carlos, y a su amigo Jorge M.G.R. Estos testimonios señalaron que dichos conflictos habrían derivado en la destitución de Juan Carlos de la gerencia tres meses antes, aunque las hermanas Claure rechazaron esas acusaciones, expresando total apoyo a su familiar.
A esto se sumó una grabación presentada por Richard, el hijo menor de los Claure, en la que, según el cuaderno de investigaciones, se escucha una conversación con Nelo Fernando A., quien asegura que detrás del asesinato de los esposos estaban Juan Carlos y su amigo, y menciona la contratación de sicarios. Además, atribuye el crimen a “malos manejos económicos” que estaban a punto de ser descubiertos, ya que el padre había ordenado una auditoría.
Con base en esos posibles indicios, la Policía se trasladó al lugar donde se velaban las víctimas el 1 de julio. Permanecieron en el exterior y, en primer lugar, detuvieron al amigo, para luego llevar al hijo mayor a las celdas de la Estación Policial Integral (EPI) de Sipe Sipe con fines investigativos. Para entonces, la Policía ya tenía conocimiento de la llamada de Nelo Fernando a Richard, por lo que el trabajador fue citado a declarar. Debía presentarse a las 18:00 en la Policía de Quillacollo, pero no lo hizo.
Cerca de las 19:20, Nelo Fernando se encontraba en la avenida Albina Patiño, donde cruzó la vía de manera abrupta, justo cuando un camión se aproximaba. Aunque el conductor lo trasladó a un hospital, el hombre, de 57 años, no sobrevivió. Durante la autopsia, se descubrió que presentaba una herida lineal en la mano, causada por un objeto punzocortante, lo que indicaba que la lesión ocurrió antes del incidente de tránsito, pues la herida incluso presentaba una sutura. Para la familia Claure, esta fue considerada como una evidencia de su participación, sugiriendo que la herida se habría producido durante el ataque a los esposos.
Sin embargo, para la familia de Nelo Fernando existen numerosas incongruencias. Contrataron un perito forense en La Paz para que, con el protocolo de autopsia, se realizara un “mecanismo de acción de heridas de data anterior al hecho de tránsito” en busca de respuestas. Aunque sabían que no tenían valor legal, compartieron los resultados con el investigador asignado al caso el 5 de noviembre, cuando uno de los familiares prestó su declaración, y consideran que estos fueron utilizados para tergiversar los hechos. Según les explicaron, las escoriaciones en los antebrazos de Nelo Fernando eran producto de una presión, y no de arañazos, como argumentaba la otra parte. Además, sostienen que si Nelo Fernando hubiese sido el encapuchado, como se afirma en algunos testimonios (aunque ellos insisten en que no fue él), no había forma de que Juan le hubiese causado esas heridas en defensa propia, ya que, según las imágenes de las cámaras, el asesino llevaba puesta una chamarra gruesa.
Juan Carlos se enteró de la muerte del trabajador mientras se encontraba aprehendido. El 2 de julio, él y su amigo fueron conducidos a declarar en la Fiscalía, y al día siguiente, el 3 de julio, fueron presentados ante una jueza de Sipe Sipe, quien determinó que ambos fueran recluidos preventivamente en el penal de San Sebastián, bajo sospecha de parricidio y encubrimiento, respectivamente. Después de un mes, ambos lograron cambiar su situación a detención domiciliaria y, recientemente, se les concedió el derecho al trabajo. En medio de todo esto, en agosto, el cuidador de la hacienda Claure fue aprehendido y actualmente se encuentra bajo detención preventiva.
¿POR QUÉ SE LE CULPA AL EXJEFE DE VENTAS? Después de cinco meses, se dieron a conocer los resultados de la pericia de genética forense, realizada a partir de 114 muestras obtenidas en tres escenarios: el principal, el dormitorio de las víctimas y su hacienda. También se incluyeron dos vehículos que usaba Nelo Fernando: uno de su propiedad y el otro perteneciente a su tío, quien reside en el extranjero y es dueño de la casa en la que Nelo Fernando vivía en Tiquipaya.
La abogada de la familia Claure, Eliana Colque, mencionó que en unas 80 evidencias se halló sangre del trabajador, lo que, según considera, demuestra su autoría, tanto material como intelectual.
La pericia genética forense fue realizada por el laboratorio Genetox, lo que generó dudas en la familia del fallecido, quienes observaron que se hubiera realizado de manera privada. Según el resultado, la sangre de Nelo Fernando fue encontrada en varios objetos, prendas y espacios, como un pasamontañas, un guante de látex negro hallado en un canal de agua dentro de la hacienda, un cuchillo debajo de la cama, así como en pisos, pasillos, escalones, sábanas, cortinas, alfombras y muros. También se encontró en los autos, en el volante, la cabeza de la caja de cambios y los asientos, y en la casa de Tiquipaya, en un trapeador y su palo, y en el piso.
Otra prueba más, según la abogada Colque, fue el hallazgo de cabellos de Nelo Fernando en las manos de Juan, la víctima. Para las hermanas Claure, esta pericia reveló la identidad del culpable de las muertes de sus padres.
LA PESADILLA DE LA FAMILIA DEL TRABAJADOR FALLECIDO Sin embargo, la versión de la familia de Nelo Fernando es completamente distinta, y su pesadilla comenzó el 1 de julio, cuando recibieron una llamada desde el celular de la víctima, informándoles que había sufrido un accidente y que se encontraba en el Hospital de Vinto. Además, les indicaron que era urgente su traslado a otro centro médico debido a su delicado estado de salud. Al llegar, les comunicaron que ya había perdido la vida.
Después de realizar varios trámites, como la reposición de medicamentos y la compra de una frazada, el cuerpo fue trasladado al IDIF, donde la esposa y la hija de Nelo Fernando fueron abordadas por tres personas que se identificaron como policías de Inteligencia. Estos les informaron que su familiar fallecido era el “principal testigo” del crimen de los esposos Claure, lo que las sorprendió, ya que no comprendían lo que estaba ocurriendo. Esto sucedió alrededor de las 23:00
DESAPARICIÓN DEL CHIP: ¿SE BORRÓ INFORMACIÓN DEL DISPOSITIVO? Uno de los oficiales preguntó por el celular de la víctima, y ellas, dispuestas a colaborar, se lo entregaron sin que se les mostrara ninguna orden. Poco después, el funcionario mostró el teléfono y les informó que le faltaba un chip, el principal. Para la familia, esto resultó inadmisible, ya que la comunicación con el personal del Hospital de Vinto se había realizado a través de esa línea. Sin embargo, al intentar llamar, estaba apagado. El efectivo explicó que solo quedaba el chip con el que Nelo Fernando se había comunicado con Richard, y al hacer sonar ese chip, el teléfono sí emitió tono.
Después, estas personas preguntaron si podían ir a la casa donde vivía el fallecido, una propiedad de un tío que se encontraba en el extranjero, y ellas los llevaron. Una vez allí, uno de los oficiales sacó documentos, la goma del sello y una credencial. Posteriormente, llegó la fiscal acompañada de otros policías, quienes también realizaron la revisión.
La hija y la esposa de Nelo Fernando también entregaron sus celulares de manera voluntaria, y hasta la fecha, estos no han sido devueltos. La hija comentó a la autoridad que había tenido una videollamada con su padre el 28 de junio, alrededor de las 21:00, en la que lo vio en su cama. El día de su deceso, también habló con él, alrededor de las 15:00, y señaló que la comunicación entre ellos era fluida. El 4 de julio, se dirigieron a la oficina de Tránsito en Sipe Sipe para averiguar sobre el conductor involucrado en el accidente. En esa ocasión, el fiscal que estaba a cargo del caso del doble asesinato les preguntó: “¿Quién borró la información del celular?”, lo que les sorprendió, ya que ni siquiera habían tenido tiempo de revisar el dispositivo con detalle. Lo único que pudieron verificar fue que estaban sus aplicaciones y que contenían muchas fotos, tanto de documentos como de familiares. Ahora, se cuestionan: ¿A quién le podría interesar eliminar el chip y borrar la información del equipo?
Otra situación que llamó su atención fue que el celular de Nelo Fernando permaneció intacto a pesar del hecho de tránsito, lo que les hizo pensar que él intentó protegerlo. Esto se reforzó con el hecho de que, antes de cruzar la avenida y ser impactado, dejó su bolso. También cuestionaron que hubiera actividad en el celular del fallecido el 30 de octubre, casi cuatro meses después de su muerte, cuando se salió de un grupo de WhatsApp en el que participaba con sus hermanos y de otro con amigos. A través de un memorial dirigido a la Fiscalía, informaron sobre esta situación y, al mismo tiempo, solicitaron la recuperación del chip, pero la respuesta que recibieron fue que no formaban parte del proceso.
FAMILIA SOSPECHA QUE SE SEMBRARON PRUEBAS En relación con la pericia genética, la familia sospecha que se encontró sangre de su familiar en los lugares mencionados, pero no porque él haya sido el autor del asesinato de los esposos, sino porque le habrían provocado una herida con el fin de “sembrar” las pruebas. No encuentran lógica que su sangre apareciera en tantos lugares, ya que, según su criterio y el de los profesionales médicos con los que consultaron, una herida en la región palmar no habría sangrado de tal manera como para dejar manchas por toda la hacienda. Además, las cámaras de vigilancia del lugar muestran que el asesino, que estaba encapuchado, llevaba guantes. También cuestionan la identificación de cabellos de Nelo Fernando en las manos de Juan, ya que aseguran que no había ninguna lesión en su cuero cabelludo ni heridas en el rostro que pudieran sugerir que la víctima intentó defenderse sujetándolo de los cabellos.
Asimismo, se preguntan, en relación con la declaración de la abogada Peñaranda y el informe de pericia genética, sobre otro “perfil genético” distinto al de los esposos y al de Nelo Fernando. ¿A quién corresponde?
Al no ser parte del proceso, la familia tiene muchas dudas, entre ellas si los guantes del autor del crimen estaban intactos o no, y cómo es posible que un asesino deje el arma con la que victimó a los esposos, el pasamontaña y los guantes en el lugar. Para la familia, Nelo Fernando habría intentado dejar evidencias. Ponen como ejemplo que, en la casa donde él vivía en Tiquipaya, encontraron manchas de sangre en el piso, así como rastros en el vehículo que utilizaba. Consideran que, de haber sido el autor del crimen, habría tenido tiempo suficiente para limpiar el lugar. Lo mismo ocurre con las prendas con manchas de sangre que hallaron dentro de una bolsa en un área externa de la casa. Informaron sobre el hallazgo a la Fiscalía el 8 de julio, en cuanto las encontraron. Durante la revisión realizada por los investigadores, la familia aseguró que las prendas encontradas no pertenecían a Nelo Fernando y que, además, no coincidían con la talla que él usaba. El pantalón hallado era de talla 38, mientras que Nelo Fernando usaba 44. Además, señalaron que la chamarra era de una marca italiana de alto costo, de las que Nelo Fernando nunca se había comprado.
Al día siguiente, 9 de julio, se realizó un rastrillaje en toda la propiedad, con personal de laboratorio, en el que participaron al menos 12 personas, según la familia. Este fue el tercer rastreo realizado. La casa fue precintada, y el fiscal de ese entonces había prometido devolver las llaves en una semana, luego de realizar la quimioluminiscencia, aclarando que nadie podría ingresar a la propiedad sin presencia de la encargada de la casa, la hermana del fallecido. Sin embargo, la familia se enteró de que la prueba se había realizado, pero no les informaron. Hasta la fecha, no han podido ingresar a la vivienda y se está organizando la quinta inspección para el 17 de este mes.
En cuanto al presunto móvil del crimen que manejan las abogadas de los hermanos Claure, Eliana Colque y Rocío Peñaranda, este estaría relacionado con un intento de ocultar un desfalco en la empresa, que ascendería a más de tres millones de bolivianos, producto de cobros anticipados a comerciantes. La familia pide que se investiguen y revisen las cuentas, ya que desconocen cualquier monto relacionado y aseguran que Nelo Fernando no llevaba una vida ostentosa. Consideran que dichas denuncias deben ser probadas y, en caso de confirmarse, conocer el destino de ese dinero.
Después del hecho de tránsito, la familia solo recibió en el hospital el bolso de la víctima, que contenía las prendas con las que sufrió el accidente: zapatos, camisa y pantalón, pero sin medias. Les llama la atención que, en ese momento, Nelo Fernando llevaba un bolso vacío. Días antes, ya había comenzado a usar esa bolsa deportiva pequeña, distinta a la mochila que siempre llevaba, en la que solía transportar sus documentos, lo que les genera dudas, ya que esta última no ha sido encontrada.
DUDAS Y UN LLAMADO A INVESTIGAR MÁS A FONDO La familia también notó que Nelo Fernando había cambiado su actitud semanas antes de su muerte. Lo vieron triste y preocupado por la seguridad de su esposa, su hija y sus nietas, pidiendo que no salieran solas y monitoreándolas constantemente. Sospechan que estaba siendo amenazado, lo que podría haberlo llevado a la muerte mientras intentaba protegerlas. Incluso, en una ocasión, su esposa y su hija notaron que unos hombres les tomaron una foto cuando se dirigían a Tiquipaya.
La familia denuncia haber sido víctima de gritos e insultos, y en algunos momentos recibieron llamadas de personas que no contestaban del otro lado, lo que les generó una sensación de acoso. Piden a las autoridades que investiguen el caso a fondo, hasta llegar a la verdad. Creen que Nelo Fernando murió “tratando de dejar algo en su celular, ya que, pese a ser atropellado por un tráiler, resguardó el equipo y el chip, intentando que quedaran intactos”. Confían en que la pericia informática podrá aportar a las investigaciones, pues no están de acuerdo con que el caso concluya señalando a Nelo Fernando como el único autor del crimen de los esposos Claure.
Fuente: Los Tiempos
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